Robin Williams murió el 12 de Agosto de 2014,y a falta de confirmación, todo apunta a que ha sido un caso de suicidio. Casos como el suyo sorprenden al público, incapaz de entender como alguien que lo tenía todo (fama, dinero, familia) ha decidido abandonar el mundo por su propia mano. Pero antes de hablar de ello quiero recordar una faceta por la que es menos conocido en España: la de cómico de stand up.

Robin Williams, profesional de la risa

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Y es que en nuestro país muchos no saben que actores como Robin Williams, Eddie Murphy o Steve Martin eran originalmente lo que aquí se conoce como monologuistas. Pero para muchos de estos artistas el stand up supone su entrada en star-system de EEUU. Y es que como dijo el gran Mitch Hedberg, en Hollywood cuando demuestras que sabes hacer stand up todos quieren que hagas otra cosa (“Así que eres gracioso ¿Sabes actuar?¿Sabes escribir?¿Sabes cantar?¿Tienes ideas para películas, para series?”)

Robin Williams era conocido especialmente por los temas que trataba, su “timing” y su “delivery” (la forma y la velocidad con la que contaba los chistes). Hablaba sobre drogas, sobre alcohol (eran los 70) y sobre temas políticos. Contaba los chistes a gran velocidad, girando y dando vueltas sobre el mismo concepto, pasando por temas polémicos a tal velocidad que al público casi no le daba tiempo a escandalizarse. Williams tuvo mucho éxito como comediante, rompiendo diversos récords de asistencia y venta de tickets a mediados de los años 80.

El suicidio del cómico

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Pero la figura del stand up comedian está marcada también por la tragedia. Se cuentan por decenas los cómicos famosos que han padecido problemas de adicciones y que han muerto por culpa de ellas. Artistas como Jim Belushi, Chris Farley y ahora Robin Williams abusaban del alcohol y las drogas para tratar de calmar sus demonios internos. Ser graciosos les sirve a muchos para compensar la falta de autoestima, depresión y los complejos. Hay estudios que afirman que la bipolaridad y la esquizofrenia se ceban especialmente en el colectivo de cómicos.

Para muchos niños en edades muy tempranas la risa se convierte en su herramienta.  A a través del chiste logran comunicarse con los demás, consiguiendo atención, aprecio y respuestas positivas que les ayudan a ocultar todo aquello que odian de si mismos. Con el paso del tiempo algunos logran aprender a vivir con sus defectos, mientras que otros continuan escondiendose detrás de las risas. Y temiendo el día en que las risas terminen y todo el mundo pueda ver lo que hay detrás. Es por eso que tantas historias de cómicos salpicadas por la depresión, la adicción y la bipolaridad que desgraciadamente terminan en suicidio.

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Por eso es importante conocer lo mejor posibles las enfermedades mentales y hacer ver a las personas que no están solas. En el caso de los cómicos y de aquellos que usan el humor como defensa, es importante hacerles entender que no hace falta que hagan reir para que sean apreciados. No es obligatorio que adopten la imagen del payaso (feliz por fuera, triste por dentro) y que hay personas que les quieren por quienes son.

En el caso de Robin Williams, despedir desde aquí a un grande de la comedia y desearle mucho ánimo a su familia y a sus seres queridos. Ellos le conocieron y le recordaran como persona, con lo bueno y lo malo. Aquellos que no tuvimos la suerte de conocerle nos acordaremos del hombre divertido que tantas veces nos hizo reir.

ROBIN WILLIAMS

D.E.P

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